Título y profesionalidad

Posted on 5 marzo 2009

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La hiperbólica Mercedes Milá dirigió el programa que Telecinco emitió anoche titulado ‘Diario de un culero’, dentro de su espacio ‘Diario De’. La audiencia no fue mal, para la hora de emisión (cerca de las 12 de la noche): 1,4 millones de espectadores (18,7% de share) vieron, lo que a mí me pareció, un delito en directo. Cuando uno acompaña a alguien que está cometiendo una fechoría y no lo delata, eso se llama, a mi corto entender en materia jurídica, omisión del deber de impedir un delito.

Me explico: la pizpireta Mercedes y su equipo acompañaron a un trapichero llamado ‘Nandi’ en sus viajes a Marruecos y Amsterdam, donde el tipo en cuestión iba en busca de droga, que traía a España alojada en su cuerpo; de ahí el apelativo de “culero”. Pues bien, el equipo de ‘Diario de’ estuvo en todo momento junto al hombre: en el viaje, en la búsqueda de “material”, en la ingestión o introducción de la droga en el cuerpo, en el paso de controles policiales…

mercedes_mila

El artículo 450 del Código Penal dice así:

“1. El que, pudiendo hacerlo con su intervención inmediata y sin riesgo propio o ajeno, no impidiere la comisión de un delito que afecte a las personas en su vida, integridad o salud, libertad o libertad sexual, será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años si el delito fuera contra la vida, y la de multa de seis a veinticuatro meses en los demás casos, salvo que al delito no impedido le correspondiera igual o menor pena, en cuyo caso se impondrá la pena inferior en grado a la de aquél.

2. En las mismas penas incurrirá quien, pudiendo hacerlo, no acuda a la autoridad o a sus agentes para que impidan un delito de los previstos en el apartado anterior y de cuya próxima o actual comisión tenga noticia.”

Dejando de lado el siempre recurrente debate sobre el uso de cámaras ocultas para obtener una información, parece evidente que el equipo de Mercedes Milá asistió a la comisión de un delito y no hizo nada por evitarlo. Además, puestos a tratar el tema, lo hizo con muchísimo más acierto y dramatismo Joshua Marston en ‘María llena eres de gracia’ (2004).

Curioso lo de los hermanos Milá: ella, que presume de profesionalidad allá por donde pisa, se la dejó olvidada en el cajón -como tantos otros, Sardá, sin ir más lejos- a cambio de amarillismo, “experimentos sociológicos” y -supongo- una saneada cuenta corriente, mientras que su hermano es ahora ejemplo de todo lo contrario, objetividad y seriedad, cuando en realidad quiso estudiar biología y nunca se consideró gran periodista. No hace falta tener un título para ser un gran profesional… y al revés: se puede tener título y serlo muy poco.

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Posted in: Comunicación