Cartas nigerianas

Posted on 23 marzo 2009

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No acabo de entender cómo todavía hay gente que cae en la trampa de las cartas nigerianas y cómo hay gente que sigue intentando cometer una estafa tan básica, tan antigua y tan flagrante, que deja al estafado casi en posición de mayor culpabilidad que el propio estafador por una cuestión de simple y estúpida inocencia. “Nadie da duros a cuatro pesetas”, se ha dicho toda la vida.

El otoño pasado estuve en Frankfurt en un congreso anti-spam que, así anunciado, tenía toda la pinta de ser un tostón técnico e infumable. Y me equivoqué. Fue entretenido, me gustó la ciudad y me dio juego para un puñado de artículos. Reproduzco aquí la entrevista que le hicimos un compañero de elpais.com y yo a Frieda Springer, que podríamos considerar como la primera gran afectada de la historia a gran escala del fraude de las cartas nigerianas. Su historia es de película y su afán de superación, mayor que su candidez.

“Me engañaron desde el principio, estaba todo planeado”
Frieda Springer, una de las primeras víctimas del fraude de las cartas nigerianas

frieda_springerDice que el próximo año se retira a otra guerra menor, la que le den sus nietos en su casa de Bechofen (Alemania). Atrás dejará años de lucha, en los que ha pasado de estafada a terror de los estafadores.

Frieda Springer, a sus más de 60 años, narra su historia con un hilo de voz casi inaudible, pero transmite tranquilidad y la sensación del deber cumplido. Hace ya 15 años que cayó en una trampa que le supuso perder 360.000 dólares (unos 80.000 euros actuales) y, tras arduas gestiones, logró recuperar la mayor parte: “Me engañaron desde el principio; estaba todo planeado”, reconoce.

El suyo fue uno de los primeros grandes casos de estafa nigeriana. En 1993 recibió una carta procedente del país africano dirigida a su marido, fallecido años antes en accidente de tráfico. Le consultaban a qué destino enviar los beneficios de un supuesto negocio que había rentado 24 millones de dólares. Nada menos. “Nadie sabía nada de ese negocio”, relata Frieda. A pesar de ello, se plantó en Lagos, la capital del país, donde contactó con un abogado y recibió “muchas promesas”. Ahí comenzó un sinfín de excusas, peticiones de dinero, falsas fianzas y honorarios a cambio de nada, sólo de la promesa de que recibiría el dinero de su marido.

Sin dinero, sin ayuda y perseguida por el fisco
Tras cinco viajes a Nigeria vio claro lo que había intentado negarse a sí misma desde el primer momento: la habían estafado. Había gastado los ahorros del negocio real de su marido, estaba sin dinero, parte de su familia le había dado la espalda y, para colmo, el fisco alemán andaba detrás de ella: “El gobierno decía que yo no había pagado los impuestos necesarios para sacar tal cantidad de dinero del país”, explica.

Su actitud autocrítica y su intención de “expiar” su gran error la empujaron a tomar una importante decisión. Comenzó a interesarse por otros casos similares que estaban ocurriendo en Alemania y, cuando sus hijos comenzaron la universidad, se trasladó a vivir a Nigeria. “En mi país no había un departamento policial que investigase este tipo de casos y nadie me ayudó”, lamenta. Una vez instalada en Lagos contactó con el Gobierno e impulsó la creación, en 2003, de la Comisión de Crímenes Económicos y Financieros, donde desarrolla desde entonces su trabajo estudiando cientos
de casos y persiguiendo a estafadores: “Allí es incluso una salida para los jóvenes; se sienten orgullosos de sus estafas y lo consideran como una venganza con la que recuperar el dinero que los países ricos se han llevado de aquí”, explica. En ningún momento ha tenido miedo. De hecho, se convirtió en un personaje público; la saludaban por la calle y la llamaban por su nombre porque la gente la había visto en anuncios de periódicos y televisión. Finalmente recuperó parte de su dinero y ha ayudado a esclarecer muchas otras estafas.

Su caso comenzó con un sobre y un sello. Entonces, Internet aún estaba en pañales; sin embargo, “ahora es más fácil caer engañados, sobre todo los jóvenes, que están todo el día metidos en la red”, advierte Frieda, “y hoy tenemos muchos tipos de crímenes y fraudes de millones de dólares”. Aunque el próximo año se retira, anima a todos a estar alerta y no dejar de luchar.

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Posted in: Actualidad, Vida