A las marcas blancas les salen puntos negros

Posted on 31 marzo 2009

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danoneLos datos del Observatorio de Precios referidos al primer trimestre del año, que elabora el ministerio de Industria, Comercio y Turismo, no dejan grandes novedades, el mismo día que se ha sabido que los precios decrecen por primera vez en 40 años y que estamos al borde de la deflación. Son muchos los datos que nos abruman estos días: para empezar, ¿es bueno que caigan los precios? Evidentemente, por naturaleza, siempre es mejor comprar más barato. Pero, dada la actual coyuntura, no tanto. Quien ahora mismo tiene estabilidad laboral y una hipoteca a cuestas, vive posiblemente uno de los mejores momentos económicos de los últimos tiempos: el Euribor en picado, la gasolina baja, los precios de la cesta de la compra se estancan, grandes ofertas de todo tipo… Pero los expertos dicen que la caída de precios, por un lado, significa que no hay movimiento de dinero en el mercado; por otro, que los consumidores hacen que se acentúe esa parálisis al esperar que los precios bajen aún más.

Creo que nadie sabe a ciencia cierta cómo salir de esta crisis, básicamente porque nadie ha conseguido explicar de manera clara y sencilla cómo hemos llegado a ella. Lo cierto es que, en el ámbito doméstico, asistimos estos días a una guerra brutal entre distribuidores. Los datos del Observatorio de precios reflejan que Mercadona, Alcampo y Carrefour le sientan mejor a nuestro bolsillo. El Corte Inglés -y sucedáneos-, Sánchez Romero y Eroski, en cambio, están entre los centros de distribución más caros. Nada nuevo bajo el sol. Ello se debe, sin duda, a las marcas blancas, ese invento tan misterioso que nadie sabe tampoco muy bien cómo funciona: unos dicen que proceden de excedentes de producción de las grandes firmas, otros que las fabrican firmas “B” de las grandes… el caso es que son más baratas y en la mayoría de los casos los ingredientes son los mismos que las marcas de toda la vida.

Danone se ha convertido en adalid anti-blancas con aquello de “no se fabrica para otras marcas”. Eso está muy bien. Cada uno defiende lo suyo y, mientras unos ofrecen precio barato, otros venden como punto fuerte investigación, años de experiencia o imagen de marca (ese elixir del éxito con el que sólo ha dado Coca-Cola). Pero resulta que en el partido el árbitro -léase los canales de televisión- está pitando a favor de unos -las marcas- y eso ya sí que es, cuanto menos, chocante. Chocante porque las cadenasllevan años elaborando noticias y reportajes sobre cómo ahorrarse unas perrillas en la cesta de la compra. Y qué casualidad, justo ahora hacen una defensa abierta de las marcas. ¿No será que las andan justitas de dinero -la inversión publicitaria cayó un 11% global en todo 2008)- y tienen que “tener contentos a los anunciantes”? Siempre ha pasado, no engañemos, los medios viven de la publicidad y son movimientos lógicos. Pero hay que evitar ejercicios de cinismo como estos. Es algo parecido a las entrevistas a personajes famosos y pseudo-famosos: si las cadenas quieren nadar en esos fangos, adelante, su beneficio verán por algún lado, pero que sean al menos honestas y al comenzar cada programa el Cantizano de turno diga: “Hoy está con nosotros Fulanita, y va a cobrar X mil euros”. De esa manera, todas las cartas estarían sobre la mesa. Pero en el país del mus y el tute, nadie enseña lo que lleva.

Eso sí, algo hemos conseguido: que desaparezcan las informaciones relleno sobre ahorro en la cesta de la compra (excepto en España Directo, el colmo de los lugares comunes); ya sólo nos queda un enemigo: la típica noticia sobre los consejos para no cogerse una insolación en verano.

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