Il Cavaliere… stupido

Posted on 8 abril 2009

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El histriónico, sonriente y bronceado Silvio Berlusconi, presidente de la República Italiana, vuelve a dejar una de sus estúpidas perlas; hasta el momento han aparecido 260 muertos en el terremoto del centro del país y hay 18.000 damnificados. Gran parte de ellos han perdido sus casas y están momentáneamente refugiados en tiendas de campaña que los servicios de emergencia han dispuesto en L’Aquila, la principal ciudad afectada. Pues bien, la recomendación del magnate es que los afectados se tomen la situación con calma, “como un fin de semana de cámping”.

Hay frases de mil colores: desafortunadas, dichas en medio de un calentón, producto de la desinformación… estas podrían ser “inmaduras”. Hay otras dichas con maldad, cínicas, venenosas… a estas otras las podríamos denominar “intencionadas”. Pero hay frases que directamente salen de boca de capullos. Todo es producto de la falsa sensibilidad de un tipo cuyos intereses están muy alejados de los del ciudadano de a pie, como parece evidente. Cuando se está acostumbrado a operaciones de estética, bronceados y sonrisas de anuncio, uno va con toda su buena intención (mediática, por supuesto) al lugar de los hechos, y lo único que se le ocurre decir es una gracia desgraciada, una cagada, para entendernos.

No es la primera vez que Berlusconi nos regala el oído y la vista con su dudosa simpatía: cabreó a la canciller alemana, Angela Merkel, en el comienzo de la cumbre de la OTAN, y la reina de Inglaterra Isabel II le afeó que armara escándalo durante una foto oficial en la cumbre del G-20. Son sus últimas pendejadas, y a muy alto nivel; tanto, que la prensa italiana se avergüenza de que un tipo como él represente al país allá por donde va.

En el ámbito doméstico, Berlusconi ha soltado gracias tales como que “la izquierda no tiene gusto para las mujeres”, que “Mussolini nunca mató a nadie. Enviaba la gente de vacaciones al exilio interior…”, o una de las más polémicas, previa a las últimas elecciones generales: “tengo mucha estima por la inteligencia de los italianos para pensar que haya por ahí tanto gilipollas que pueda votar en contra de sus intereses”.

Como hacer chistes cada 10-15 minutos para “mantener elevada la moral” es parte de su estrategia política, casi que para chistes me escucho al admirado Eugenio, que era mucho más serio, pero mil veces más cachondo, y no a un pagliaccio.

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