¿Pasta? ¿Empleo? No, la receta es ¡confianza!

Posted on 17 abril 2009

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Plan de rescate mega-híper-muchi-millonario para los bancos. Inyección de liquidez de 6 billones de euros. Y resulta que la recuperación de la crisis no depende de la pasta, sino de un bien intangible, de un estado de ánimo… de “confianza“. ¿Alguien me lo explica? Cierto que no soy un cerebrito de las finanzas, porque de hecho dejé las ciencias y las matemáticas por las letras cuando empecé a ver símbolos extraños en la pizarra, subíndices y superíndices, pero de ahí a que los sesudos conductores de la pasta mundial me lleven diciendo todo este tiempo que al final la solución de este tinglado es una cuestión de fe… Ya puestos, que se dejen de geveintes y se vaya toda la troupe -encabezada por Sarkozy, por supuesto- a Lourdes, a pedirle a la Virgen que nos saque de ésta… o quién sabe, algunos a decirle aquello de “virgencita, que me quede como estoy”.

Vamos, que esto de la crisis va a ser como llevar el coche al taller, pagar 3.000 euros por una reparación y que no arranque cuando te dan las llaves. “Con confianza, hombre, con confianza”, te dirá el socarrón mecánico. Confianza de los consumidores, confianza de los mercados… confianza, confianza… yo a estas alturas ya no confío en nadie, y menos en la nula capacidad de gobernantes, economistas y mentes lúcidas que ni siquiera supieron prever el agujero hacia el que los dineros estaban abocados. Las clases medias vivieron su gran momento de euforia a comienzos de esta década. Gracias al todo vale, por supuesto. Valía con un sueldo medio para hipotecarse hasta las cejas, valía con un sueldo medio para comprarse el modelo de coche que uno quisiera, valía con un sueldo medio hasta para comprarse un apartamentito en la playa y valía con un sueldo medio para permitirse vacaciones a todo tren y todo tipo de caprichos. Pues no, resulta que no valía, pero los bancos eran entonces la fuente de la que todo manaba y tenían confianza. Ahora no se fían ni de los clientes, ni de las otras entidades -ese intercambio de pasta entre bancos es algo que alguien tendría que explicar algún día- ni de sí mismos… ni de su madre.

Pero yo sí confío en la mía. En definitiva, que mi madre no le va a la zaga a Trichet. Si él apela a la confianza, digo yo que la misma credibilidad puede tener la señá Pepa cuando le pone perejil a San Pancracio.

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Posted in: Actualidad