Gripe porcina

Posted on 29 abril 2009

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“A este paso vamos a tener hasta la gripe de la pulga”, me decía ayer un vecino. Si hace un par de años vivimos con cautela la expansión de la gripe aviar, sobre todo en el sudeste asiático, ahora nos topamos con otra mutación del virus que parece peligrosa y que ha ocupado portadas durante toda esta semana. Sin embargo, es posible que el virus anduviese por ahí pululando como Pedro por su casa desde finales del año pasado. Quizá es exceso de celo o ese miedo bíblico y cinematográfico a que se acabe el mundo en dos días, pero lo cierto es que el efecto pánico es más fácil de propagar que la propia gripe.

La Organización Mundial de la Salud informe periódicamente de la evolución de le epidemia y parece que las cosas están relativamente controladas. Aunque en estos asuntos los Gobiernos siempre son proteccionistas y tiran de ocultismo por razones políticas y de imagen. Si es cierto que México conocía de la situación, flaco favor le ha hecho al resto del planeta al no comunicarlo con suficiente antelación. Un artículo aparecido en La Jornada a primeros de abril, tres semanas antes de que se conociera la posibilidad de pandemia, alertaba ya de la aparición de “un extraño brote de infecciones respiratorias agudas” que había causado la muerte de tres niños y mantenía enferma a más de la mitad de la población de La Gloria, municipio de Perote, al este del país.

Y -¡oh, casualidad!- en el valle de Perote tiene una importante explotación porcina la empresa Granjas Carroll, en la que todo el mundo ha puesto las miradas como posible foco de infección. Sin embargo, la compañía asegura que ninguno de sus 900 trabajadores y su más de medio millón de cabezas presenta síntomas de la infección.

Este brote de gripe porcina guarda algunas inquietantes similitudes con la gripe española que acabó con la vida de entre 50 y 100 millones de personas entre 1918 y 1919. Se llamó española no porque nuestro país fuese el foco o el principal afectado, sino porque en aquel tiempo, en pleno desarrollo de la Primera Guerra Mundial, España se mantuvo neutral y no censuró las informaciones sobre la pandemia. Es probable que los propios seres humanos hayamos transmitido el virus H1N1 a los cerdos, en cuyos cuerpos puede haberse fortalecido y habernos “devuelto” una infección más letal. En todo caso, otro ejemplo más de que el hombre es como elefante en cacharrería. Arrasamos con la naturaleza, que al final se vuelve en nuestra contra.

Nadie sabe con seguridad el alcance de la posible pandemia. Un amigo dice en Facebook que él ya ha visto a gente por las calles de Madrid con mascarilla. Quizá sea exagerado, pero donde se lo han tomado muy en serio -no es para menos- es en México, donde incluso han eliminado las escenas de besos en las telenovelas.

*** Un par de horas después de escribir esta entrada, hemos conocido que ha muerto la primera víctima de gripe porcina fuera de México y que en España ya hay cuatro casos confirmados y hay 59 en estudio.

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