Recibiendo collejas… ¿merecidamente?

Posted on 10 mayo 2009

0


(Viñeta: El Roto)

España: ese peculiar país agrícola y ganadero del sur de Europa que a finales del siglo pasado vivió su propia revolución política, social, industrial, cultural y deportiva. A comienzos del XXI creímos ser alguien en el concierto mundial: teníamos un crecimiento económico superior a los países de nuestro entorno, seguíamos contando con la imprescindible fuente de ingresos del turismo y todo lo nuestro (Nadal, Alonso, jamón ibérico, el AVE…) tenía la banda sonora del éxito. Pero de repente llegó una señora llamada crisis, muy parecida a otra que viste de negro y lleva guadaña, y golpeó y golpeó, y azotó y azotó.

Antes de que llegase la malhumorada señora, algunos ya previeron la catástrofe. Hablaron de “fin de fiesta”. El semanario ‘The Economist’ puso fino al milagro español en un polémico informe que sonó a bofetada. Una radiografía perfecta de un gran tiempo que tocó a su fin: España creaba uno de cada tres empleos en la UE; ahora dos de cada tres desempleados en la zona euro es español. A España le tocó el gordo con los 186.000 millones de euros que recibió de Bruselas durante años; ahora le toca aportar para que otros países recién incorporados a la UE alcancen los niveles de prosperidad del resto. España, en definitiva, según decía el informe, se enfrentaba posiblemente al mayor reto desde la Transición. Sólo seis meses después de la publicación del informe, la realidad superó a todas las previsiones: somos el país más golpeado por el paro y todo apunta a que España será el último país en salir de la mayor recesión económica de la historia desde la Segunda Guerra Mundial. Así que toca apretarse el cinturón… y esta vez de verdad, porque más de uno va a perder una o dos tallas.

Y muy bien no lo debemos de estar haciendo cuando fuera de nuestras fronteras lo que se sigue percibiendo es precisamente caos: un pelotazo económico que trajo días de vino y rosas, pero que todo el mundo daba como efímero. Ahora, la cruda realidad. El Centro para la Reforma Europea, un think tank (como gusta decir a esos analistas que creen que por usar palabros ingleses los argumentos tienen mayor peso) que lanza ideas sobre política en el continente, ha publicado un nuevo informe sobre España (PDF), y de nuevo es devastador. Bajo el título ‘¿Seguirá España siendo un país pequeño?’ el texto repasa las visicitudes de nuestra piel de toro en política internacional en los últimos años, los bandazos que unos u otros gobernantes han ido dando y cómo eso ha acabado por desconcertar a los vecinos: “Existe una extraña paradoja sobre el rol de España en la UE. Aunque se trata de uno de los miembros más pro-europeos, es el que menos influencia ejerce de los seis grandes (los otros sería Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Polonia)”, comienza el informe.

Todo lo achacan a nuestros últimos gobernantes. Las políticas de Aznar fueron impopulares y las de Zapatero son intrascendentes; de hecho, el informe mete el dedo en la llaga: si nuestros políticos no saben si quiera defenderse en inglés u otros idiomas, qué puede esperarse de nuestra aportación al exterior. Y tampoco la alternativa Rajoy suena interesante fuera. Así que el informe observa de manera pesimista que posiblemente España siga manteniéndose en un discreto segundo plano. Quizá esa sea nuestra verdad y nuestro rol. Quizá no somos tan diferentes como pensamos de Portugal. Quizá la Champions League de la economía nos queda grande. Quizá hemos comido demasiado rápido en el banquete y ahora nos estamos atragantando.

Tendremos que seguir conformándonos con presumir de Nadal, Alonso, el jamón ibérico… ¡ah!, y de princesa, que al menos el Times dice que nuestra Leti le pegó un repaso de estilo a la Bruni.

Anuncios