El coño de la Bernarda

Posted on 16 junio 2009

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Disculpad el largo espacio que ha habido desde el último post, pero me he embarcado en una nueva aventura laboral, y aún sigo aterrizando. Precisamente del nuevo lugar de trabajo hablaré algún otro día, porque hasta recibimiento sindical tuve. Cuestiones para otro momento. Pero, metidos en faena reivindicativa, este post también va a ser de queja, de pataleo en toda regla, porque servir, no va a servir de nada. Los receptores seguramente no lo leerán nunca y yo al menos me desahogaré, así que todos contentos.

Vivo en el coño de la Bernarda. Si alguien encuentra el origen de la expresión, por favor, decídmelo. Google, esta vez, no dio para tanto. Si bien el origen no parece muy claro, el sentido creo que todos lo entendemos. Pues bien, allá va mi pataleta, toda seguidita, sin grandes alardes literarios, casi sin respirar.

En mi bloque hay 200 viviendas. Pues hay gente que, sabiendo el problema por el que pasan muchos jóvenes y muchas familias, las utilizan como simple inversión y especulación y no las ocupan. En mi bloque hay 200 plazas de garaje. Pues hay gente que aparca hasta tres coches, y no, no es que sean funambulistas que los aparcan unos encima de otros, no; es que los aparcan en plazas vacías o de otros. En mi bloque hay piscina en verano con horario limitado. Pues hay gente que se baña a la hora que le da la real gana. Eso sí, si luego se les quema la piel por exceso de cloro, serán los primeros en ir a reclamar. En mi bloque hay patios. Pues hay gente que hace barbacoas sin importarles que el tufo -rico pero grasiento- se cuele en las viviendas de sus vecinos. En mi bloque hay una puerta de entrada al portal. Pues hay gente que se queja por el golpe que da al cerrarse y pone carteles para que otra gente que sale a trabajar a las 7 de la mañana tenga cuidado, mientras ella (esa gente) se queda durmiendo plácidamente; y después, esa misma gente se olvida de cerrar sin portazo. En mi bloque hay ventanas. Pues hay gente que se emborracha, se pega un baño en la piscina despertando a todo el bloque y tira piedrecitas a la ventana de un vecino para pedirle que baje a hablar y echar un cigarro, y esa gente luego se extraña de que aparezca la policía, a la que algún perverso e intolerante vecino debe de haber llamado. En mi bloque hay jardín. Pues hay gente que deja sus sillas como si fuera un patio andaluz y luego creen que hay vecinos cutres que les roban las cutres sillas.

En mi bloque hay gente. Ese es el problema.

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Posted in: Vida