Vanidad

Posted on 20 octubre 2010

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¡No encuentro un diseño que me guste! Hacía mucho que no pasaba por aquí y había que hacer un poco de renovación. Pero no me acaba de convencer el tema, así que igual lo vuelvo a cambiar. Además intentaré actualizar más y meter algunos widgets. Con el CSS del tema no me atrevo por-que-no-soy-ex-per-to. Este retintín y los palabros vienen a cuento de que últimamente surgen como setas (es la época, no me debería extrañar) communitissssmanagerssss a cascoporro y otras especies. Y es que, antes de apuntarse a la moda, antes de hacerse la tarjeta con el cargo, igual hay empezar por la base.

Es cierto que Internet ha traído la creación de nuevos perfiles laborales: desarrollador, editor, portadista, gestor de contenidos, gestor de redes sociales… todos al fin y al cabo están relacionados con la comunicación (unos más técnicos, otros más de contenido), por lo que deberíamos estar de enhorabuena en el sector. Pero, cuestiones económico-laborales aparte, el ritmo vertiginoso de desarrollo e implantación de nuevas herramientas y aplicaciones provoca la indefinición -me encanta cuando me salen estas frases de trabajo de la facultad que parece que dicen algo pero en el fondo no dicen nada-. No sabemos qué requisitos debe tener exactamente cada uno de esos perfiles, aunque yo me atrevería (toma soberbia) a enumerar unos cuantos. Cualquiera de estos perfiles, excepto en el caso del desarrollador, que está más relacionado con la informática pura y dura, es en definitiva un creador de contenidos multimedia. Y como tal, al menos, debería:

– Comenzando por lo más básico, saber redactar. Que no es lo mismo que escribir, a lo cual llega ya, afortunadamente, el 95% de la población española. Redactar con orden, con síntesis, contando en el primer párrafo qué es lo que le interesa al lector, porque amigo, puedes estar seguro de que el usuario no va a hacer diez golpes de ratón para leer el gran mojón que estás perpetrando, por mucho premio Nobel que creas merecer.

– La buena redacción traerá como consecuencia un buen titular. No es lo mismo titular para un periódico que para Internet (dejemos tele y radio al margen). Ni siquiera los periódicos titulan para periódicos, sino que se han dado cuenta de que el lector lee a golpes y se queda con tres palabras. Mucha vieja escuela se empeña en seguir titulando “Rajoy cree que España necesita elecciones anticipadas, no cambios de Gobierno”. ¡Qué soporrrrrrrrrrrrr! ¿No será más atractivo, sin caer en sensacionalismos ni falsedades ni grandes comeduras de cabeza, un “Rajoy: “Elecciones sí, cambios no””? Otro ejemplo: “Valeriano Gómez, un afiliado a UGT y crítico con la reforma laboral, nuevo ministro de Trabajo”. ¡Por favorrrrrr! Yo ya no pincho en la noticia, me has dado toda la información que necesitaba, y además, tiene un tufo que tira para atrás de haberla copiado tal cual de agencia. Coño, disimula un poco, atrévete un poco, incita un poco, pica un poco… Tira por algo como “El ministro que se manifestó el 29-S” y después, en el subtítulo cuentas lo que quieras.

– Dejando de lado cuestiones redaccionales, nos metemos en chicha para frikis. Partamos de la base de que un periodista (por muy multimedia que sea), NO-ES-UN-INFORMÁTICO. Con lo cual no tiene por qué saber de desarrollo, de maquetación, de diseño, pero hay cosas elementales que hay que exigirle:

  • Retoque fotográfico: lo básico, sin grandes alardes, pero qué menos que saber manejarte con formatos de foto, pesos, resolución, capas, filtros… y nombrado de archivos; muerte a las tildes, las eñes y los espacios de una puta vez.
  • Lenguaje de programación: de nuevo, lo básico; no le pidamos que haga páginas, pero sí que sepa leer un código simple, que sepa qué es un XML, un RSS, un FTP, que no le asuste Dreamweaver ni un bloc de notas ni Flash, que bucee de vez en cuando. Con eso, sabrá detectar errores, sabrá como mínimo incrustar un vídeo de Youtube, un script de Twitter…

– Un editor multimedia debe manejarse en plataformas de blog. Vamos, hombre, que no son tantas: WordPress, Blogspot y TypePad son las principales y sus interfaces son básicas, un juguete.

– Seguimos con las redes sociales. Por descontado, debe no sólo estar sino sobre todo manejarse en Facebook, en Twitter y, dentro de 10 años, en lo que salga. Debe saber cómo crear una página en Facebook o cómo crear un aplicación simple, debe saber conectar varios flujos de redes sociales, debe aprovechar las sinergias que hay entre plataformas para saber cómo publicar en varios sitios al mismo tiempo. Y en esas plataformas, debe saber cómo atraer al usuario: de nuevo titulares sugerentes, mucho tuteo, mucho lenguaje de la calle, mucha pregunta directa.

– Interés por investigar: hay que equivocarse, deshacer todo y volver a empezar, hay que ver cómo lo hacen los demás, hay que estar al tanto de la última chorrada de Youtube y del último widget de Facebook. ¡Iniciativa!

Cuando el editor multimedia reúna estas cualidades que me parecen mínimas, entonces empezamos a hablar de perfiles: que si portadistas, que si community manager y otras tontunas. Hasta entonces, lo que pongas en la tarjeta sólo sirve para eso, para figurar.

Y una vez que he acabado mi speech y he sido pretencioso, todólogo y vanidoso, ¿se ha notado mucho que hoy no hay sido un buen día en el trabajo…?

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Posted in: internet