Lo que Nuby nos advirtió de Egipto

Posted on 1 febrero 2011

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Tempo de Hatshepsut

Templo de Hatshepsut

Hace dos meses estuve en Egipto. El típico viajecito de turistas enjaulados con horarios milimitrados. Pero lo cierto es que, entre visitas y regateos, sí me pude llevar una visión del país, aunque muy superficial y ligera. Así que, como siempre digo, escuchad y leed a todo el mundo, pero no hagáis caso a nadie.

Egipto es, ante todo, profundamente árabe. Uno lleva la idea preconcebida de que la cultura milenaria de los faraones se seguirá notando de alguna manera en el día a día, pero ese pensamiento desaparece enseguida. Sólo quedan las ruinas, el arte, la grandiosidad de edificios y monumentos; y, a veces, pésimamente tratados. La conservación del medio ambiente y del patrimonio es un concepto relativamente reciente en Occidente. Para que llegue al mundo árabe -al menos a este país- faltan décadas. Y no es desprecio, racismo, ni nada por el estilo; son simplemente hechos. Egipto tiene un 40% de analfabetismo, la mayor parte de la población es tremendamente pobre, vive de la agricultura y del turismo, y la corrupción policial y política lo inunda todo. La permisividad en todo es absoluta: sólo hace falta ver la actitud de cualquier vigilante de seguridad tirado a lo ancho sobre una silla, sólo hace falta ver el caos que supone el tráfico en El Cairo, sólo hace falta ir de turista una semana.

Nuestro guía, Nuby, de origen nubio, fue un tipo muy profesional. Tuvo relativamente poco contacto con nuestro grupo, pero fue exquisito en las explicaciones históricas y culturales. Y todo lo que está ocurriendo estos días en Egipto parece la consecuencia lógica de todo lo que nos fue contando: pobreza, incertidumbre entre los jóvenes, corrupción policial -sobre la que nos advirtió en más de una ocasión-, hartazgo de la clase política o la televisión como horrible espejo roto de las grandes diferencias sociales y económicas con Occidente.

Parece pues que se plantean dos cuestiones: si Túnez, ahora Egipto, Sudán despierta, puede que Libia sea la siguiente, si todos estos países han vivido durante años entre falta de libertad y grandes desigualdades, por qué Occidente ha sido testigo mudo de todo ello. Evidentemente, por intereses económicos y puede que geo-estratégicos: el petróleo sigue siendo la principal fuente de energía del planeta y la contención del islamismo radical ha sido la excusa para hacer la vista gorda con los Mubarak, Ben Ali y compañía. Hemos ido de vacaciones a dictaduras encubiertas y no se nos ha caído la cara de vergüenza (y yo, el primero). Por qué Obama (o cualquiera que calentase el sillón de la Casa Blanca) es tan cínico de pedir ¡ahora! democracia para estos pueblos. Claro que, al menos, Obama ha sido cínico. La Unión Europea, con sus euro-diputados en permanente excedencia y sus cada vez más orondos ombligos, ni siquiera ha sido capaz de decir “esta boca es mía”. Entre que se ponen de acuerdo para firmar un estúpido escrito traducido a más de 30 lenguas y que no quieren quedar mal con nadie, al final hacen la del avestruz. Eso convierte a la UE en cínica, irresponsable, inmadura, interesada y, lo que es peor, en cómplice.

Por otro lado también me ha venido a la cabeza una comparación que no tiene mucho sentido, pero que es inevitable. No tiene mucho sentido porque no tiene nada que ver (al menos de momento) el nivel económico, social o educativo de España con el de Egipto. Pero es inevitable porque, a pesar de que nuestros recortes siguen dejando nuestro nivel de vida varias décadas de distancia por encima del de los egipcios, aquí nadie ha salido a la calle: ni sindicatos, ni jóvenes, ni parados… todos viviendo en un conformismo de prestaciones y de “virgencita-que-me-quede-como-estoy”. Sin ir más lejos, dejamos que nuestro dictador se muriera en la cama plácidamente. Si al final vamos a ser todos burgueses.

En fin, no se sabe cómo acabarán estas revueltas y cómo afectarán al resto del mundo, pero le deseo la mejor de las suertes a Nuby. Ah, y no preocuparse por las noticias que hablan estos días sobre destrozos en el Museo Egipcio. Necesitaba una reforma, os lo aseguro. Y además, sobre los daños a algunos objetos de la tumba de Tutankamón tampoco os preocupéis, ya se encargó Howard Carter, el colega que la encontró hace 90 años, de cargarse la momia cuando intentó sacar la cabeza del sarcófago. Así somos los occidentales, tó la vida saqueando.

Os dejo algunas fotos del viaje, todo contrastes entre una historia rica y milenaria y un presente incierto.

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Posted in: Mundo, Política