Televisión 3.0

Posted on 18 febrero 2011

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Las teles que han sabido adaptarse (o que están en ello) han entrado ya sin recelos ni excusas en Internet y las redes sociales. Parece curioso decir esto en la segunda década del siglo XXI y después de casi 20 años de www, pero hasta ahora siempre hubo cierta timidez a ofrecer contenidos de calidad y con suficiente logística. Tanto como para convertir realmente la red en el medio que definitivamente se ha establecido como alternativa a a la televisión.

Las cadenas generalistas y tradicionales asisten resignadas y a la vez un poco histéricas a la sangría de datos de audiencia con el asentamiento de la TDT, el cable y los canales temáticos. La fragmentación del pastel ya es irreversible y, salvo en grandes eventos deportivos o espectáculos, las televisiones se ven abocadas a considerar un pírrico 10% como un buen dato. Por ello, los canales que han estado avispados en los últimos dos o tres años han sabido dirigir sus estrategias hacia la red. La vertiginosa conversión de RTVE (con casi 10 millones de UU) encabeza un listado al que se unen de cerca Telecinco (9,5 millones) y Antena 3 (8,5 millones). Con estos datos, estamos hablando de que más de 300.000 usuarios se conectan diariamente a las webs de estas televisiones. En este punto, la comparación con las audiencias de televisión es, de momento, imposible, pero muchas cadenas autonómicas y temáticas regalarían publicidad al más pintado por conseguir 300.000 espectadores diarios.

Antena 3, con su estrategia 3.0, fue pionera entre las grandes a la hora de ofrecer un contenido potente en su web antes que en televisión, con el estreno de la segunda temporada de la serie ‘Los hombres de Paco’, allá por 2008. Después se incorporarían a la experiencia RTVE con ‘Herederos’ -ahora vuelven a hacerlo con la nueva serie ‘Soy tu dueña’-, Cuatro con ‘Lost’, y ahora la nueva plataforma Cuatro-Telecinco lo hará con ‘Spartacus’. No sólo eso. Todas ellas ya ofrecen series íntegras, bien porque se trata de producciones propias o bien porque han renegociado derechos para la emisión en Internet. Y así de sencillo, de un plumazo, todo son beneficios: económicos, puesto que los millones de páginas vistas se convierten en impresiones publicitarias, de audiencia, e incluso legales, puesto que si las cadenas ofrecen buen contenido y con buena calidad, la “televisión a la carta” no hará necesarias las descargas.

En este sentido, implantar un nuevo modelo de negocio de emisión/descarga de cine, música y libros no es que sea ya imprescindible, es que llegamos tarde. Si la industria cultural ofrece contenidos masivos de calidad y baratos, se acaba el problema. Si una discográfica, independientemente de que siga ofertando ediciones especiales físicas, vende discos en mp3 por 5 o 6 €, estoy seguro de que los usuarios dejarían de bajarse copias que en muchos casos no son de la mayor calidad posible. Spotify, por ejemplo, ya se lanzó a ello y ha enseñado el camino.

Pero una cosa es decirlo y otra lanzarse. Algunos ya se han atrevido. A otros se les escapa la arena entre los dedos, y cuando menos se lo esperen, tendrán que adapatarse a la fuerza. A finales de este año podemos tener alguna sorpresa respecto a la esperada Google TV y puede que por ahí vayan los tiros de la salvación de las televisiones.

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