Ideologías sobrevaloradas

Posted on 24 noviembre 2011

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Gráfico con los resultados de las elecciones generales del 20 de noviembre.

Gráfico con los resultados de las elecciones generales del 20 de noviembre.

Tenemos las ideologías demasiado sobrevaloradas. Los medios de comunicación politizados gastan tinta y minutos en convencer de que lo correcto es lo que predican, cuando se podrían ahorrar tal inversión. Los partidos se empeñan en trazar líneas divisorias para demonizar al adversario.

Pero el voto es mucho más voluble de lo que pensamos. Sin entrar en grandes análisis, la gente no tiene grandes reparos a la hora de cambiar su opción política en función de la situación económica o social del momento.

Y la situación actual, como es evidente, es insostenible. Lo han sufrido este año Brian Cowen en Irlanda y José Sócrates en Portugal (después de sus respectivos rescates financieros), y lo acaba de sufrir el gobierno español; en los tres casos, con rutundas derrotas. Sólo los estrafalarios casos de Grecia e Italia han ido por otros cauces, digamos, pseudoparlamentarios. ¿Entonces, se trata sólo de desgaste o hay algo más? En mi opinión, hay un punto hasta caprichoso en esto del voto. Los sesudos análisis de las noches electorales siempre intentan explicar por la vía racional qué ha movido a la masa a decidirse por una cosa y no la contraria. Pero no cuentan con esa vía irracional del estado de ánimo, más cuando a un 67% de los españoles la política les interesa poco o nada.

Así aparecía reflejado en el último barómetro del CIS previo a las elecciones generales del 20N, donde había algunos datos curiosos: aunque el 90% de los encuestados consideraba que la situación económica es mala o muy mala y el 62% calificaba la gestión del gobierno también como mala o muy mala, igualmente un 62% creía que un gobierno del PP lo habría hecho igual o peor. Además, el partido en el gobierno era por el que más simpatía sentían los consultados; sin embargo, tres de cada diez preferían que ganase la oposición y seis de cada diez que hubiese un cambio de gobierno. En definitiva, un tremendo cacao que creo que responde más a una visión coyuntural que otra cosa.

Por tanto, ¿qué mueve a la sociedad al cambio? Dicen aquello de que la alternancia política sanea la democracia. Y puede que sea cierto y que el votante sea una especie de “redecorador”. El caso es que parece que llevamos toda la vida así, pero sólo hemos elegido presidente nueve veces en los 34 años de monarquía parlamentaria, con lo cual no se puede considerar que nuestra experiecia democrática sea especialmente contrastada. Por eso, si nos fijamos en países con larga tradición electoral, veremos que, por ejemplo, en Estados Unidos en 1932 el demócrata Roosevelt reemplazó en la presidencia al republicano Hoover, muy desgastado por la Gran Depresión del 29. O que en el Reino Unido la conservadora Margaret Thatcher llegó al gobierno en 1979 con una victoria apabullante tras una convulsa situación interna que se tornó contra el gobierno laborista.

Buceando un poco en estadísticas e historia de citas electorales en el mundo occidental, da la sensación, pues, de que los tiempos políticos se mueven por ciclos. Trayendo ejemplos más cercanos, en Francia y Alemania ahora hay gobiernos conservadores. Sin embargo, la mayoría de sondeos prevén una derrota aparentemente clara del presidente Sarkozy frente a cualquier candidato socialista (incluida Ségolène Royal, a la que derrotó en 2007), y la CDU de Angela Merkel sólo ha ganado una de las seis elecciones regionales que se han celebrado este año.

Por tanto, ¿el votante juzga y censura la gestión? Sí, pero creo que no es decisivo. Parece que todo se limita a una mera cuestión de tiempos y no tanto de razonamiento estructurado y analítico sobre los logros y/o defectos del gobernante. Si por esto último fuera, parece evidente que en algunos lugares salpicados por la corrupción en los últimos tiempos (sea del color que sea), el panorama gubernamental habría cambiado. Pero no ha sido así, y tampoco parece muy claro que los recortes den o quiten votos. Así que, a los simpatizantes del nuevo gobierno, que disfruten, que esto dura poco; a los no simpatizantes, que no se hagan sangre, que esto pasa rápido.

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Posted in: Política